Por Marian Díaz
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Ángel Daniel Pérez, propietario de Dan Audio Advertising & Services;
, finalista de años anteriores del Premio Éxito Empresarial.
El Nuevo Día
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EL OBTENER financiamiento
para comenzar un negocio es para algunos un dolor de cabeza, y si
ese empresario es un joven que aún ni ha terminado sus estudios universitarios la tarea
resulta aún más cuesta arriba.
Por eso, muchos
-independientemente de la edad que tengan- optan por recurrir a sus
ahorros o a préstamos de familiares y amigos
para financiar el inicio de su propio negocio. Varios finalistas de
años anteriores del Premio Éxito Empresarial Universitario
empezaron de cero, sin préstamos de instituciones bancarias.
Ángel Daniel Pérez, propietario de Dan Audio Advertising & Services,
pintaba casas y hacía trabajos de handyman para ahorrar para
la compra de su primer camión, en el que ofrecía los
servicios de sonido y publicidad. "Lo que se necesita para comenzar
un negocio es tener una buena idea y salir a la calle; que la gente
te crea que lo que vas a darle le va a ayudar", expresó Pérez.
Carlos Díaz Cabrera, de CD Contractor/Feng Shui, empezó su
negocio de diseño de jardines sin capital, sólo con un
trimmer viejo y ni siquiera tenía una podadora. Mientras, Ángel
Garmendiz García, de Creaciones Garmendiz, tomaba prestado de
su casa espejos, cortinas y artículos de decoración para
poder decorar las actividades de sus primeros clientes. A éstos
no les cobraba, pero les daba una lista de materiales que él
necesitaba que el cliente comprara para decorar el local, y se quedaba
con los materiales que sobraban. Así fue consiguiendo los materiales
necesarios para su negocio, y ahora sí les cobra a sus clientes.
Otros finalistas
comenzaron sus empresas con la ayuda económica
de familiares y amigos. Ése es el caso de Alejandro Tosado,
de Impresos Alejandro, quien comenzó con la ayuda financiera
que su papá le brindó.
Hoy Tosado tiene
una línea de crédito con el Banco Popular
de $10,000 y una hipoteca del edificio donde opera su imprenta por
$145,000 con la garantía de la Administración
Federal de Pequeños Negocios (SBA, por sus siglas en inglés).
Juan José Colón Nieves, quien es diseñador de
ropa, empezó con una máquina de coser que le regaló su
mamá y unos $1,000 que él había ahorrando trabajando
a tiempo parcial.
Por su parte, Juan
Carlos Cintrón, de Servicios Sanitarios
del Centro, comenzó con $10,000 que le prestó un amigo,
pues los necesitaba para dar el pronto para la compra de un camión.
Con ese pronto, el banco le financió los restantes $98,000 que
costaba el vehículo. Ahora Cintrón tiene una línea
de crédito de $50,000 con el Banco Popular y otra de $20,000
con el Banco Santander . "Ahora
los bancos me dan lo que les pida", expresó Cintrón.
Jorge Cancel, gerente
de banca de negocios del Banco Popular, dijo que, contrario a lo
que algunos puedan pensar, la banca tiene una actitud positiva hacia
el financiamiento de empresas comenzadas por jóvenes.
Dijo que, en el caso del Popular, los ejecutivos dan charlas periódicamente
a los estudiantes que están próximos a graduarse de escuelas
vocacionales para orientarlos sobre las alternativas de financiamiento
para sus negocios.
La inquietud principal
de los jóvenes al momento de ir al banco,
según Cancel, es la falta de experiencia de crédito y
temen que por esa razón el banco les va a rechazar su solicitud.
El ejecutivo del
Banco Popular explicó que el banquero evalúa
lo que se conocen como las "Cinco C's", que son carácter,
capacidad de repago, condiciones del negocio y la industria, el capital
y el colateral.
El carácter es el que tiene relación con la forma en
que el cliente ha pagado anteriormente. Ahí se analiza cómo
ha pagado la cuenta del celular, las tarjetas de crédito y los
préstamos estudiantiles.
El colateral es
otra de las preocupaciones que tienen los jóvenes,
ya que a esa corta edad aún no poseen propiedades a su nombre.
Cancel indicó que si el joven no tiene experiencia de crédito
previa y tampoco cuenta con colateral o mucho capital, la garantía
de SBA puede ayudarles.
Por lo general,
la banca pide que el empresario aporte entre un 20% y un 25% del
costo total del proyecto, pero con la garantía
de SBA esa aportación podría reducirse a 10%.
Los requisitos
para solicitar financiamiento comercial son la preparación
de un plan de negocios, los estados financieros del negocio (si es
que va a comprar uno en existencia) o las proyecciones financieras
si va a comenzarlo desde cero, así como las gestiones de los
permisos que el empresario ha empezado a hacer.
José Muñoz,
vicepresidente senior de Industria y Comercio del Banco Santander ,
dijo que en los últimos cinco o seis años ha habido una tendencia
en la que más jóvenes optan por montar sus negocios en
vez de convertirse en empleados.
Dijo que "lamentablemente hay buenas ideas con poco capital" y
muchos llegan sin ninguna orientación empresarial. No obstante, "las
buenas ideas consiguen generalmente buenas fuentes de financiamiento".
Muñoz indicó que el primer requisito para obtener un
préstamo comercial es que el producto o servicio tenga una demanda
sostenible en el mercado. Después se evalúa la seriedad
con la que ese empresario quiere entrar al mundo empresarial, señaló.
El Banco Santander ha
evaluado varias veces diseñar un programa de financiamiento
dirigido exclusivamente a los jóvenes, pero siempre ha desistido,
según Muñoz, ya que "en el mercado hay suficientes
fuentes de financiamiento, siempre y cuando haya buenas ideas de negocios".
El Banco de Desarrollo
Económico sí cuenta con un programa
especial dirigido a los jóvenes empresarios. Es el Ban-Desarrollo
Nuevos Empresarios, y presta el 90% del costo del proyecto hasta un
máximo de $500,000.
Francisco Rodríguez, presidente del Banco de Desarrollo Económico
(BDE), indicó que usualmente la entidad refiere a sus clientes,
incluyendo a los jóvenes, a los talleres de capacitación
de la Escuela Empresarial de la Compañía de Comercio
y Exportación, así como a los seminarios que ofrece el
propio banco.
Otro programa para
jóvenes es el Ban-Desarrollo Joven Agroempresario,
que está dirigido a negocios agrícolas y puede utilizarse
para la compra de maquinaria y equipos, de propiedad, para mejoras
al local o para capital de operaciones.
El BDE presta también a los estudiantes del programa de la
Administración para el Adiestramiento de Futuros Empresarios
y Trabajadores (AAFET), en el que ofrece hasta $10,000 para que inicien
su propio negocio.
Les aconsejó que se eduquen y asistan a seminarios de negocio,
como los que ofrece el BDE. El próximo, que será el jueves
20 de mayo, se titula De tal palo, tal astilla. En él, empresarios
jóvenes contarán sus experiencias de cómo la influencia
de su familia los ha ayudado a alcanzar el éxito empresarial.
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