Marleene Quiñones y su nueva ola empresarial:
La ganadora de Éxito Empresarial Universitario supera la adversidad.

Por Marian Díaz / mdiaz1@elnuevodia.com

En una ocasión, el mundo de Quiñones Alicea se vino abajo, cuando descubrió que le robaron toda la mercancía de su tienda al poco tiempo de haber comenzado el negocio. La joven empresaria, no tiró la toalla, sino que reforzó la seguridad, incrementó el mercadeo y logró aumentar las ventas y moverse a un local más amplio. JUAN LUIS VALENTÍN

En una sociedad orientada al consumerismo como la nuestra, es reconfortante encontrar a jóvenes que practiquen el ahorro, y que con ese dinero, fruto del esfuerzo de su trabajo, se lancen a montar su propia empresa.

Esa ruta fue la que escogió Marleene Quiñones Alicea, una joven estudiante de la Universidad Interamericana de San Germán, quien en el 2005 invirtió sus ahorros personales para establecer una tienda de ropa deportiva. Tres años después, y con un inventario de logros, pero también de sinsabores, Marleene se alza con el Premio Éxito Empresarial Universitario 2008.

La ganadora, natural de Yauco, empezó a trabajar desde jovencita, mayormente en establecimientos de ropa femenina. Al cumplir los 20 años, ya era gerente de una de esas tiendas. Un buen día, de regreso a su hogar, sintió que había llegado el momento de convertirse en dueña de su propio negocio.

De inmediato, su familia y las amistades cercanas la apoyaron en este proyecto. Evaluó y descartó un par de ideas, finalmente se inclinó por un ‘surf shop’, ya que “si hay algo que me apasiona en la vida es la playa y los deportes acuáticos”, expresó Quiñones Alicea en entrevista con Negocios.

Buscó un local cuya renta fuera razonable, y sobre todo, que estuviera cercano a la población joven, que gusta vestir con ropa playera. Invirtió más de $5,000, producto de sus ahorros como asalariada, y llena de ilusiones, abrió New Wave Surf Shop en un pequeño local sin estacionamiento en la calle Luna en San Germán.

Durante los primeros meses, Quiñones Alicea no abandonó su empleo como gerente en una tienda en Yauco, pues necesitaba tener un ingreso fijo para cubrir los gastos. Su mamá se convirtió en la única empleada de New Wave. Esos primeros días transcurrieron con relativa normalidad, pero dos semanas después, el panorama cambió al recibir una mala nueva.

Unos maleantes habían entrado a New Wave en horas de la noche, y se robaron toda la mercancía, incluyendo un televisor y hasta la caja registradora.

“Se lo llevaron todo, no me dejaron nada. En ese momento, se me cayó el mundo. Pensé: después de tanto esfuerzo y trabajo, se acabó todo, se llevaron mis ahorros de tanto tiempo en un día. Y me dije hasta aquí llegué, voy a seguir trabajando como empleada. Imagínese, estaba decepcionada”, recordó con tristeza la joven empresaria.

Pero nuevamente su familia y amigos la animaron. Le recordaron que había una orden de mercancía en camino, que estaba saldada, y que con eso podría recomenzar. Además, había un contrato de renta que cumplir y un nicho de mercado al que servir. “Yo dije, pues vamos a empezar de nuevo, con Dios y la Virgen, y también con un seguro, alarmas, y buenos candados para que no me ocurra otra vez, aparte de con mucho entusiasmo, sin pensar en lo sucedido y aprendiendo de esa experiencia”.

Para el periodo navideño, intensificó la publicidad, pues su meta era que los jóvenes conocieran más de su negocio. Lanzó descuentos promocionales para estudiantes e implantó el servicio de “lay away” sin tiempo fijo para saldarlo, estrategia que aseguró le ha dado resultados positivos.

“La promoción por internet, en My Space, y los e-mails, también me ayudaron un montón. A todos los clientes, les pedía el e-mail para invitarlos a ventas especiales que celebramos en la tienda para la clientela VIP”, indica la ganadora, quien estudia un bachillerato en Mercadeo.

Las ventas de New Wave empezaron a despuntar, contrató sus primeros dos empleados a tiempo parcial, amplió su inventario y al poco tiempo alquiló también el local del lado. Celebró el primer año del negocio con un ‘fashion show’ en un centro nocturno de San Germán. Fue todo un acontecimiento, al que asistieron los representantes de sus líneas de ropa, actividad que le dio más fama y resaltó la imagen de la tienda entre la juventud del área oeste.

Los amigos de lo ajeno intentaron volver a jugarle una mala pasada en diciembre del 2006, justo en la temporada navideña, pero esta vez no tuvieron éxito. Además de la alarma y de los candados, alguien dio la voz de alerta y evitó la fechoría. “Una buena vecina que se dio cuenta, avisó a la Policía y logró evitar que nos volvieran a robar. ¡Gracias a Dios!”, exclamó.

Como las responsabilidades del negocio cada vez se hacían mayores, la entrevistada renunció a su trabajo como gerente en Yauco y decidió dedicar todo su tiempo y energía a desarrollar su pequeño negocio. Tomó un préstamo bajo el programa La Llave para tu negocio, que administra la Compañía de Comercio y Exportación y el Bance de Desarrollo Económico.

De vuelta a los estudios

Otra decisión que tomó fue retomar sus estudios universitarios, los que había abandonado mientras se desempeña como gerente de tienda.

Esta vez su carrera universitaria se le haría más fácil, pensó, pues el recinto sangermeño de la Universidad Interamericana quedaba a solos unos pasos de su negocio.

La hoy galardonada, fue una de las finalistas de este Premio en la edición del año pasado. En ese momento, se impuso nuevas metas, una de ellas mudarse a un local más amplio en un centro comercial.

Pese a lo difícil que está la economía, lo consiguió. A principios de este año, se estableció en un local de 1,500 pies cuadrados en el centro comercial Plaza Valle Verde, justo al frente del recinto sangermeño, y con la ventaja de que ahora cuenta con área de estacionamiento.

Perseverancia empresarial

Una de las características que distingue a los empresarios exitosos, y que a juicio del jurado también posee Marleene, es la perseverancia. El trío de jueces resaltó que ella no se rindió tras la experiencia del robo, ni tampoco cuando, al poco tiempo de inaugurar su local, llegó un nuevo competidor de ropa playera y deportiva a San Germán. Por el contrario, intensificó sus estrategias de mercadeo.

A los jueces les sorprendió también el arrojo y determinación que posee la joven empresaria. Citan como ejemplo que firmó el contrato de alquiler de su primer local, sin tener la mercancía ni estar lista para empezar, pues no quería perderlo. Además, se arriesga y se muda a otro más grande, convencida de la oportunidad de crecimiento que tiene New Wave; y viaja a Estados Unidos a negociar nuevas líneas de ropa, pese a que le dicen que ese viaje es costoso y que no es el mejor momento.

Se trataba de Surf Expo, una reconocida feria de negocios que se celebra anualmente en Orlando, Florida dirigida a la industria del surfing, ropa deportiva y artículos playeros. “Algo dentro de mí sabía que me iba a ir bien, aunque era un riesgo, pues podía regresar sin nada”.

Viajó con su prima, quien es su ayudante en la promoción y publicidad del negocio, y en cuatro días lograron negociar las representaciones de nuevas líneas. Al momento, New Wave cuenta con marcas de la talla de Quiksilver, Billabong, Roxy, Split, Nixon, Zol, Von Zipper, Element, Taos, Rusty, Dopie Wear y Freestyle, entre otras. Su meta es incorporar a Volcom y Hurley, y asegura que ya está trabajando en eso.

“Mis papás me enseñaron desde pequeña que si yo quería alcanzar algo, tenía que luchar con fuerza para conseguirlo. Y eso es lo que he hecho desde jovencita, trabajar fuerte para alcanzar mis sueños”, comentó.

Plan de progreso

Marleene piensa en grande, pero tiene los pies bien puestos en la tierra. Entre sus planes figuran terminar su bachillerato y proseguir estudios en Derecho, al tiempo que desea convertir a New Wave Surf Shop en una cadena de tiendas de ropa y accesorios playeros para toda la familia, que tenga presencia en Puerto Rico y en el exterior.

Para esos proyectos, tal y como ha sido hasta ahora, ella piensa contar con el apoyo de sus papás, sus amistades y de sus profesores. No pretende hacerlo sola, y más que eso, acepta la ayuda de la gente y la valora. Por ejemplo, contó que entre el apoyo que ha recibido está el de dos de sus empleadas, quienes empezaron trabajando de gratis cuando estaban en escuela superior, porque sabían que ella no tenía con qué pagarles.

“Me ayudaban sin que yo les pagara nada, ya que sabían que económicamente no tenía para poder hacerlo. Hoy son las que se encargan de la tienda si mi mamá o yo faltamos”, dijo Marleene, al tiempo que indicó con orgullo que además de ser excelentes empleadas, hoy cursan una carrera universitaria.

Sobre su carrera empresarial, indicó que seguirá como hasta ahora, “con fe y haciendo las cosas bien, con calma” y le encantaría auspiciar a varios jóvenes que practican deportes acuáticos que necesitan que alguien los apoye.

Aconsejó a los futuros empresarios a que se asesoren bien en cuanto al negocio que desean emprender, a no tomar decisiones apresuradas y a buscar todo tipo de ayuda. “Hay que proponerse metas para poder llegar a donde uno quiere y saber que no las podemos lograr todas a la vez, que todo toma su tiempo...”.

En síntesis

Empresaria: Marleene Quiñones Alicea
Negocio: New Wave Surf Shop
Pies cuadrados: 1,500
Ubicación: Centro comercial Plaza Valle Verde en San Germán
Número de empleados: 5
Ventas 2007: $72,824

 

 

 

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