Talento y espíritu en los finalistas

Por Sandra Morales Blanes / end.smorales@elnuevodia.com
25 de mayo de 2008
Revista de Negocios / El Nuevo Día

Jóvenes universitarios comparten sus experiencias como empresarios y los retos que han enfrentado tras adentrarse en el mundo de los negocios.

Son jóvenes universitarios con hambre de triunfar en el mundo de los negocios. Y para ello no han querido esperar a tener un título universitario o grado asociado en alguna materia. Simplemente, se dieron a la tarea de poner en práctica su espíritu empresarial y establecer su propio negocio en años recientes. Esto, claro está, sin abandonar sus estudios.

Se trata de Luis Álamo de 19 años, Alejandro Álvarez de 24, Jeffrey Vélez de 23 y Paolo Di Pietro de 22. Negocios entrevistó al cuarteto para conocer qué los motivó a establecer su propio negocio, siendo aún estudiantes y cuáles han sido los mayores retos, entre otros factores. A continuación les presentamos las historias.

Luis Álamo
Josué 1-9 Screens

A Luis Álamo, aspirante a grado asociado en delineación con Autocad del Huertas Junior College, se le ocurrió establecer su negocio en el 2006 tras haber trabajado en una fábrica donde aprendió todos los procesos necesarios para hacer “screens” y puertas francesas.

Su deseo de valerse por sí mismo y de no querer depender de nadie, al igual que los demás entrevistados, le llevó a adelantar sus planes empresariales.

Pero, no fue hasta principios de 2007 que comenzó a poner en práctica la idea. Comenzó a orientarse, a hacer contactos con suplidores y a invertir en la maquinaria y materiales necesarios.

Como muchos jóvenes empresarios, el factor económico era una limitación para establecerlo. Álamo debía juntar unos $15,000 para poder adquirir la maquinaria, herramientas y materiales necesarios para operar.

“Me puse a limpiar patios, a lavar carros, vender bizcocho y hasta ofrecí tutorías en un centro de Caguas”, recordó el joven empresario, cuyo negocio inició en marzo del año pasado con un solo empleado como ayudante y un año más tarde ya cuenta con seis.

El negocio también va en crecimiento y en lo que lleva establecido ha generado sobre $44,000 en ventas. “Este es sólo el principio porque tengo muchas cosas en mente. Me gustaría ser contratista, trabajar en proyectos de ingeniería”, señaló Álamo con entusiasmo, quien al igual que el resto de los entrevistados, fue finalista del Premio Éxito Empresarial Universitario de El Nuevo Día 2008.

¿Sus mayores retos? Contó que el día que inició su negocio le robaron el único automóvil que tenía para ofrecer sus servicios.

“La encontré a las dos semanas, pero tuve que conseguir como $4,500 para resolver y no fue fácil”, mencionó Álamo. Meses después hubo una avería en electricidad en su taller que le costó unos $1,000 solucionar, seguido por unas fuertes lluvias que le inundaron el local, provocándole más pérdidas económicas.

“He pasado por bastantes cosas fuertes, pero por lo menos todo lo pude resolver”, apuntó Álamo. Otro reto ha sido el trabajar y estudiar al mismo tiempo, pero para ello, dijo, se aplica el versículo de la Biblia que lleva por nombre su empresa, “Josué 1-9”: “Esfuérzate y sé valiente, no temas ni desmayes...”

Alejandro Álvarez
Ricas Fresas

La historia empresarial de Alejandro Álvarez, estudiante de Administración de Empresas de la Universidad Interamericana de Bayamón, comenzó en el 2003 cuando él y su madre, Awilda Delgado, compraron una franquicia dedicada a la venta de arreglos frutales.

Aceptaron la oferta, pero a los pocos meses comenzaron a enfrentar problemas con el tenedor de la franquicia y, tras la experiencia adquirida, al joven universitario se le ocurrió establecer su propio negocio bajo el nombre de Ricas Fresas.

“Comenzamos en este proceso llegando a los consumidores a través de ferias pueblerinas y para el año 2006 nos empezamos a promocionar en centros comerciales como Río Hondo Mall, Montehiedra Town Center y otros”, recordó Álvarez.

Cinco años después, cuenta con dos locales, uno en la avenida Comerío en Bayamón y otro en el Centro Gran Caribe de Vega Alta. Emplea a nueve personas y ya genera ventas de sobre $90,000 anuales.

“Uno de mis retos mayores es el tiempo y el factor económico porque, en mi caso, no tengo muchos recursos financieros. Pero, con lo poco que tenemos mi familia y yo creo que hemos hecho un montón de cosas a través del tiempo”.

Para poder atender sus estudios, Álvarez cuenta con el apoyo de su familia y en especial su madre quien dirige la tienda principal en la avenida Comerío. “Mi trabajo ahora mismo es, mayormente, estar dirigiéndome al público en ferias, en la calle y en espacios que lo permitan. Soy el del mercadeo y el que se las inventa para traer clientes nuevos e ideas nuevas”, sostuvo el joven.

Jeffrey Vélez
J. Vélez Parking Painting Services

El mal estado en el que se encuentran muchos estacionamientos en Puerto Rico fue lo que motivó a Jeffrey Vélez a insertarse en un negocio relacionado en su natal Hatillo: el de pintura de líneas.

Previo a ello, el joven había trabajado como supervisor de porteadores de El Nuevo Día en el área norte y desde entonces venía desarrollando la inquietud de no sólo estudiar sino, además, establecer su primer negocio.

Contó que comenzó a analizar las oportunidades del negocio en el área donde reside y circundantes, poco antes de establecerlo en 2007. Para su sorpresa, se topó con que eran muy pocas las personas que se especializaban en ese trabajo.

Al poco tiempo, a través de un compañero de trabajo de su padre, conoció de un empresario dedicado al oficio que se encontraba vendiendo su maquinaria por motivos de retiro.

“Me puse en contacto con él... y fue el mismo señor que me vendió el negocio el que me enseñó”, dijo Vélez, quien rápido aprendió las lecciones y al poco tiempo comenzó a operar.

Entre sus mayores retos señaló sus estudios en contabilidad en la Universidad Interamericana de Arecibo, ya que le limita para extender sus servicios a toda la Isla, como quisiera y en un horario más flexible.

“Pero, éste es solo el comienzo, llevo sólo un año y lo importante para mí es que aunque no he podido dedicarle el tiempo que requiere el mismo, nunca he dejado mis estudios”, destacó Vélez, quien en el poco tiempo que lleva establecido ha logrado cerca de $8,000 por trabajos realizados.

Paolo Di Pietro
Paolo's Natural Care

Sus estudios en la tecnología de la horticultura y la producción agrícola en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, llevaron al joven Paolo Di Pietro a adentrarse en los beneficios de los productos de la naturaleza para el ser humano.

Su deseo de compartir con otros esos beneficios, lo llevó a establecer un negocio propio: Paolo's Natural Care, dedicado a la elaboración de productos naturales, como jabones a base de barro, leche de cabra y otras materias primas.

“Tengo un jabón natural, diseñado por mí y con una receta también mía, que tiene grandes beneficios para la piel. Y es un producto de aquí porque se utilizan productos de nuestra tierra y el barro de aquí de Utuado”, dijo con orgullo.

Desea reunir dinero suficiente para comprar una finca donde produzca lo necesario para la confección de sus productos. El joven no cuenta con un local, pero utiliza ferias y cualquier ocasión que le surja para vender sus productos. Entre sus mayores retos, señaló el lograr el apoyo de la gente ya que su producto suele ser más caro que los jabones comerciales.

“La gente muchas veces no ve la importancia que tiene el utilizar productos naturales, que no contengan químicos y no los apoyan. Pero mi interés es que el jabón mío se reconozca a nivel mundial y voy a intentar exportarlo”, señaló Di Pietro, quien inicialmente introducirá el producto en mercados como Estados Unidos y República Dominica a través de familiares y amistades que viven en el exterior.

El negocio lo estableció en el 2007 y tiene dos empleados.

 

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