newheader

Félix Poll: Del salón de clases a la pasarela

domingo, 18 de mayo de 2003
Por Marian Díaz
End.mdiaz1@elnuevodia.com

De El Nuevo Día


El joven empresario es presidente de Poll & Flox, una empresa dedicada al diseño y manufactura de piezas de ropa y otros artículos de diseñador, que se consiguen en tiendas especializadas en Puerto Rico y Nueva York. (Mariel Mejía Ortiz)

FELIX POLL Flores, de 26 años y natural de Utuado, supo desde muy niño que su vida estaría ligada al diseño de ropa y a la moda. A pesar de que en su pueblo natal no había modistas de alta costura a quien emular, ni vidrieras con ropa glamorosa que contemplar, el joven se entretenía mirando las páginas de la revista Vogue, que su madre le compraba en una tienda de efectos escolares que había en el centro de la ciudad.

Con el pasar del tiempo, esa afición se transformó en una idea de negocios, y hoy el estudiante universitario es el presidente de Poll & Flox, una empresa dedicada al diseño y manufactura de piezas de ropa y otros artículos de diseñador, que se consiguen en tiendas especializadas en Puerto Rico y Nueva York.

Poll Flores, quien cursa un bachillerato en Administración de Empresas en la Universidad Interamericana en Arecibo, es el ganador del Premio Exito Empresarial Universitario 2003, que otorga el International Entrepreneurship Institute con el auspicio de Negocios del Domingo.

Una empresa globalizada

La empresa Poll & Flox es un negocio global, explicó su fundador, ya que en Puerto Rico se diseñan las piezas, las especificaciones de costura y los pedidos se envían por Internet a una fábrica en California, y allá, usando una tecnología que se originó en Europa, las manufacturan y las envían a Puerto Rico, donde se empacan y se distribuyen a los comercios.

El joven empresario contó que su padre, Raúl Antonio Poll, tuvo un negocio de venta de piezas de auto en Utuado por muchos años y su abuelo fue ferretero, por lo que de alguna manera los negocios no le eran del todo ajenos.

Siempre fue un estudiante sobresaliente y tenía uno de los mejores promedios de la clase. Tal vez por eso sus padres anhelaban que él se convirtiera en ingeniero. Pero su sueño era ser diseñador, por eso practicaba cosiéndoles ropa a las muñecas de su hermana, uniformes a los GI Joe para él y sus hermanos, y en la adolescencia diseñaba trajes para sus compañeras de escuela.

El joven reconocía que en Puerto Rico no había muchas alternativas de estudio en ese campo y, aunque no dominaba el inglés, llenó cuanta solicitud le llegó a sus manos para irse a estudiar en una universidad fuera del país.

"Como yo vivía en Utuado, ¿dónde iba a estudiar diseño? A mis papás tampoco le agradaba esa idea. Yo quería irme a Estados Unidos y recuerdo que llenaba cuanto papel y folleto había para estudiar fuera, aunque fuese a estudiar lo que fuese".

Ingresó a Brooks College en Long Beach, California, en 1994, a pesar de la resistencia inicial de su familia. Ese primer año fue de adaptación; sus padres hicieron grandes sacrificios económicos para costear sus estudios y, aunque obtuvo una calificación de cuatro puntos, al siguiente año optó por estudiar en Puerto Rico.

Aquí terminó un grado asociado en arte con concentración en diseño de ropa de la Pontificia Universidad Católica, hizo su internado en el atelier del diseñador Harry Robles y comenzó a trabajar en la escuela de la diseñadora Carlota Alfaro. Al año se percató de que si quería triunfar en esta industria tenía que irse a Nueva York, una de las grandes capitales de la moda. Allá trabajaría en lo que fuera con tal de ganar la experiencia que le hacía falta. Así lo hizo, pero al cabo de un tiempo Félix quiso complementar sus conocimientos con un bachillerato en administración de empresas, ya que quería establecer su propia marca de diseñador.

El diseñador, quien opina que si la Isla aspira a convertirse en un centro importante de la moda, tiene que invertir en tecnología y en capacitar a los recursos humanos. Foto Mariel Mejía Ortiz

En 1998 regresó a la Isla y se matriculó en la Universidad Interamericana. En una de las clases de mercadeo, el profesor le pidió que desarrollara una marca de producto y fue cuando surgió Poll & Flox. Poll es su apellido paterno y Flox es un apodo familiar. Ésa sería la marca de las líneas de ropa para hombres y mujeres que Félix diseñaría. Su estrategia era posicionar primero la marca en el mercado y luego lanzar el producto comercial.

El logo de la empresa lo había diseñado desde sus tiempos de estudiante en la escuela superior. Para ganar experiencia en la industria, trabajaba en exhibiciones de moda. Uno de sus primeros trabajos fue como consultor creativo en los desfiles de moda de Harry Robles, y entusiasmado con la aceptación que tuvo ese trabajo, organizó un desfile por cuenta propia en su natal Utuado a beneficio de una entidad benéfica.

Con $500 que le dio su hermano Raúl, compró las telas para confeccionar los trajes de baño que se presentarían en el desfile, y como no tenía más dinero para alquilar un hotel donde celebrar la actividad, consiguió que le prestaran la cancha de un colegio privado en su pueblo. Su nombre ya comenzaba a sonar en la industria de la moda y el modelaje local, por lo que los mejores modelos del patio aceptaron ir a Utuado a modelar.

A ese desfile le siguió otro, pero esta vez en el hotel San Juan y a beneficio del Hospital del Niño. La prensa, así como las principales revistas de moda local, reseñaron ampliamente el evento, lo que hizo que él se sintiera más optimista y seguro de su futuro como diseñador.

Imagen de 'glamour'

Poco a poco, la marca Poll & Flox comenzó a escucharse cada vez con más fuerza, según Félix, y se asociaba con una imagen glamurosa y un estilo de vida, que era justo lo que él deseaba. Pero hasta entonces, el producto no se conseguía en las tiendas, sino que eran modelos exclusivos que el cliente le encargaba al joven diseñador.

Éste trabajó también en los dos primeros eventos promocionales de Coors Light, conocidos como CatWalk, que iban dirigidos a dar a conocer los nuevos diseñadores de la moda en la Isla. En su proceso creativo, una vez le dio por diseñar accesorios en piel de conejo y pensó que se haría "rico" con esa idea, pero luego de varias pruebas lavando las pieles, la mayoría de ellas se pudrieron y Félix se convenció de que por ahora se concentraría en el diseño de ropa.

No fue hasta el 2001 que Poll & Flox colocó su mercancía en algunas cadenas de ropa en Puerto Rico, en particular a las especializadas en ropa juvenil y playera. Como Félix no tenía dinero para montar una fábrica de costura, subcontrató a una escuela vocacional en Manatí para que cosiera el producto, pero la calidad de la costura no fue la que él exigía.

Opinó el entrevistado que si Puerto Rico aspira a convertirse en un centro importante de la moda, tiene que invertir en tecnología y en capacitar a los recursos humanos. En su caso, optó por explorar con la tecnología sin costura (seamless) para el diseño de ropa interior masculina. Con la ayuda de Internet, consiguió a un suplidor en California que se encarga de la fase de producción. Inicialmente, colocó el producto en las tiendas del área de Chelsea en Nueva York, y en aquellos comercios que no mostraron interés, se los dejó a consignación. "Mi meta es desarrollar el concepto de ropa interior sin costura y mercadearla en todo el mundo".

Félix está diseñando un segundo concepto: ropa interior masculina, pero en algodón. La misma se manufacturará en Puerto Rico o Bolivia. Su visión es que Poll & Flox abarque el mercado global con distintos productos y en un futuro convertir la empresa en una compañía pública.

Aunque sus comienzos como empresario y estudiante no han sido fáciles, tampoco ha resultado imposible. "Es completamente posible hacer lo que yo he hecho. Yo soy estudiante, me crié en Utuado y mi familia no es rica. Si yo pude, otros también pueden", expresó Poll. [N]

 

Diseño y Mantenimiento por Viviré Network, Inc.