Los
jóvenes con iniciativa empresarial
Exito
Empresarial Universitario 2002
domingo, 19 de mayo de 2002
Por
Marian Díaz
End.mdiaz1@elnuevodia.com
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Aunque
establecer su propio negocio de 'catering' no
ha sido fácil, Mónica Ramos está muy contenta
con sus logros y planifica incursionar en otros
mercados. (Ricardo L. Ramírez Buxeda)
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Los
Jóvenes han demostrado ser muy emprendedores en
todo lo que se proponen. Muchos no sólo llevan una carrera
universitaria, sino que también son jefes de familia y,
además, hay quienes se han lanzado a montar sus propios
negocios.
Esto
a pesar de que la mayoría no ha recibido una educación
formal en la creación de empresas.
Estos
universitarios montan negocios, que van desde floristerías,
tiendas de accesorios para autos y servicios de comidas
a domicilio hasta centros de cuido, cultivo de hortalizas
y servicio de acarreo de aguas usadas.
Negocios
del Domingo entrevistó a un grupo de estos jóvenes para
conocer qué los motivó a establecer sus empresas siendo
aún estudiantes, los retos que han encontrado y cómo
vislumbran su futuro en el mundo de los negocios.
Los
entrevistados figuran entre los 18 finalistas del Premio
Exito Empresarial Universitario 2002 que organiza el
International Entrepreneurship Institute y auspiciado
por Negocios del Domingo.
La
mayoría de estos jóvenes comenzó su empresa con el fin
de ganar un dinero adicional para sufragar sus gastos,
pero otros lo hicieron porque tenían experiencia previa
trabajando para otros y ahora deseaban aplicar ese conocimiento
para sí mismos, y hay quienes empezaron por casualidad,
como un pasatiempo. También están los que querían tener
la flexibilidad de poder combinar sus estudios con un
trabajo propio.
Comienzo
por necesidad
Mónica
Ramos, estudiante de la Escuela Hotelera y propietaria
del negocio de catering y comidas a domicilio Chez Monique,
comenzó su empresa en el verano del 2001 tras quedar
desempleada. Ella se graduó en 1998 de Administración
de Empresas en la Universidad Interamericana, y aunque
trabajó en la banca y en una compañía de administración
de cafeterías, a los pocos años se encontró sin empleo.
Para
ese entonces, Mónica era jefa de familia y madre de
dos niñas, por lo que necesitaba generar un ingreso
familiar. Se le ocurrió vender almuerzos en el área
de Cataño donde reside. Preparó unas hojas sueltas y
las repartió en el casco del pueblo. Las órdenes de
comida comenzaron a llegar, y los vecinos le empezaron
a solicitar lasañas y otros platos para catering.
Ella
confeccionaba los almuerzos en la cocina de su casa,
pero no tenía el equipo para preparar los catering.
Como no quería desperdiciar esa oportunidad, utilizó
unos $300 que tenía ahorrados para su boda para comprar
un equipo básico de cocina, y también se matriculó a
tiempo completo en la Escuela Hotelera.
Se
anunció en un Festival de Novios y obtuvo así varios
clientes. Un día preparó varios afiches y los colocó
en los postes del área metropolitana. Al tiempo y para
su sorpresa, recibió una llamada de Producciones José
(Pepe) Dueño, requiriendo el servicio de catering para
el concierto de Sugar Ray.
A
ese pedido, le siguieron otros, incluyendo la preparación
de comidas para los conciertos de bandas del Watcha
Tour. Pero, el momento cumbre de Chez Monique fue cuando
obtuvo el contrato para abastecer de alimentos a las
175 personas que trabajaron en el montaje del concierto
de Jennifer López en Puerto Rico.
"Esa
fue mi prueba de fuego. Tuve que faltar a la escuela
esa semana. Invertí en un 'salad bar' porque era requisito
del staff que nunca faltaran las frutas", dijo
Mónica.
Ella
no tenía una guagua para transportar, desde Cataño al
Coliseo Roberto Clemente, todos los desayunos y los
almuerzos que a diario preparaba. Por eso, le pidió
a su tía que le prestara su guagua durante esos días.
Cuando tiene pedidos grandes para eventos sociales o
empresariales también la toma prestada.
Mientras,
usa su carro o el de su novio Wofgang Goerke para entregar
los almuerzos en Cataño.
"Quiero
incursionar en otros mercados, más allá de las bodas
y quinceañeros", expresó Mónica. Por lo pronto,
está diversificando su menú para incluir comidas bajas
en grasa, platos vegetarianos y postres bajos en azúcar.
"A
veces uno cree que el tener su propio negocio será más
fácil, pero para mí ha sido más difícil. Yo me encargo
de diseñar el menú, probar las recetas, preparar la
promoción y hasta reparto yo misma las hojas sueltas".
Chez Monique emplea a cinco personas, tres de ellas
a tiempo parcial.
Mecánico
a domicilio
Otro
universitario que quedó desempleado fue Raúl Beltrán.
El se había graduado de Automeca y al encontrarse sin
trabajo, optó por ofrecer servicio de mecánica liviana
a sus amistades. En 1998 compró las primeras herramientas
con $1,000 que tenía ahorrados y contrató a un empleado
a tiempo parcial. Inició así Auto Tech, en Toa Alta.
Uno
de sus amigos le consiguió una cita con la compañía
Keebler para ofrecerle el servicio de limpieza y mecánica
a su flota de vehículos. Ese fue su primer contrato.
"Los
primeros dos años fueron buenos. El tercero está más
lento por causa de la economía. Cuando la cosa se puso
floja, empecé también a vender gafas a los comercios",
dijo Beltrán, quien está en cuarto año de Ingeniería
Eléctrica en la Inter de Bayamón. Se gradúa en el 2003.
Hoy
día, su negocio ofrece servicios complementarios a las
flotas, incluyendo lubricación y mantenimiento preventivo.
Bajo el nuevo nombre de AT & Services, la empresa
generó unos $67,000 en ingresos en el 2001 y tiene entre
sus clientes a Rent-A-Center, Kraft Foods, Imaco Corp.,
entre otros.
Beltrán
está tomando un curso de bienes raíces y desea hacer
una maestría en Contabilidad.
Para
estos universitarios dueños de negocios, lidiar con
los permisos gubernamentales, con la banca, con los
prejuicios de algunos adultos que desconfían de la juventud
y con la presión académica no es tarea fácil. Aún así,
muchos se aventuran a vivir esa experiencia de crear
su propia empresa.
Por
ejemplo, Juan Cintrón, dueño del negocio Servicios Sanitarios
del Centro en Barranquitas, dijo que algunos lo tildaron
de loco cuando se enteraban de que él se dedicaría a
limpiar los pozos sépticos de la zona.
Explicó
que se inclinó por ese servicio porque había una necesidad
en su municipio de limpiar los tanques sépticos de empresas
privadas y de edificios gubernamentales. En 1996, con
el apoyo de su padre, comenzó a investigar cómo funciona
esa industria y los permisos que hacían falta para establecer
un negocio de ese tipo.
"Lo
que empezó como una leve curiosidad", dijo Juan,
"es hoy un negocio que cuenta con diez empleados
y que ha experimentado un gran crecimiento". La
empresa tiene tres camiones para el servicio de vaciado
de pozos sépticos y emplea a cinco personas.
En
el transcurso del negocio ha enfrentado varios retos,
pero el mayor fue cuando su primer camión se volcó y
fue pérdida total. "Nadie en Puerto Rico tenía
uno de estos camiones disponibles y tuve que esperar
un mes en lo que preparaban un camión nuevo".
Después
de haber salido adelante tras ese mal rato, Juan está
convencido que con fe cualquier obstáculo que se le
presente, lo podrá salvar.
Servicios
Sanitarios del Centro registró ventas de $364,000 en
el 2001, un aumento de 40% comparado con el año anterior.
Superan
los obstáculos
Roberto
Arzola, dueño de RCAM Computers y ganador este año del
Premio, es otro de los jóvenes que ha vencido muchos
obstáculos en su carrera empresarial. Comenzó su negocio
de venta y reparación de computadoras, sin ni siquiera
tener él una máquina. Tampoco tenía teléfono en su casa.
Aún
desde mucho antes, tuvo que luchar por sobresalir en
la escuela y en su comunidad. Sus maestros le decían
que no llegaría a entrar a la universidad y en el vecindario
le llamaban el latero porque recogía latas para ayudar
económicamente a su familia.
Arzola,
estudiante del Departamento de Educación de la UPR en
Ponce, mantiene un promedio de 3.90 en su especialidad
y es presidente de la organización estudiantil más grande
que tiene ese recinto. Su negocio generó $195,000 en
ventas en el 2001. [N]
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