Nicolás
Rosario: Mentor de empresarios universitarios
La
otra cara de la moneda
domingo, 19 de mayo de 2002
Por
Yaritza Santiago
End.ysantiago@elnuevodia.com
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El
profesor Rosario ha nominado a ocho estudiantes
de la Interamericana para el Premio Exito Empresarial
Universitario, incluyendo a la ganadora del año
pasado. (José Rodríguez)
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Desde
que era
un joven universitario, Nicolás Rosario Alvarez quería
establecer un centro de adiestramiento y capacitación
para pequeños empresarios, porque él veía que muchos
negocios cerraban sin tener suficiente tiempo de vida.
"Veía
que la gente tenía el dinero para invertir, pero no
sabían administrar un negocio, y visualizando eso quería
ayudarlos", explicó Rosario. Pero, la falta de
apoyo por parte de su familia, los tropiezos que vivió,
y la falta de una mano amiga que lo ayudara durante
sus años de estudios, no hicieron posible que su sueño
se convirtiera en realidad.
Aunque
a sus 34 años de edad no ha logrado establecer su propio
centro, la labor de Rosario como asesor empresarial
en el recinto de Bayamón de la Universidad Interamericana
le ha permitido ayudar a aquellos estudiantes universitarios
que desean convertirse en pequeños empresarios.
La
Interamericana trabaja en conjunto con el Centro de
Desarrollo de Pequeñas Empresas (PR-SBDC, por sus siglas
en inglés), en el proyecto Inter-Empresas, que es un
consorcio para fomentar el empresariado.
"Los
jóvenes tienen mucho potencial y talento para ser empresarios,
lo que pasa es que hay que darles la mano. Esa mano
que yo también quise tener", dijo Rosario, quien
también es profesor de maestría en mercadeo y Recursos
Humanos en la universidad.
El
profesor ha nominado a cerca de ocho estudiantes universitarios
para el "Premio Exito Empresarial Universitario",
incluyendo a la ganadora del año pasado, Lizibeth Nieves.
Natural
de Coamo, a Rosario siempre le han gustado los negocios,
ya que proviene de padres comerciantes, quienes tuvieron
diferentes negocios. Tras el divorcio de sus padres,
fue criado desde los cuatro años entre su madre, y por
su abuela María Ester, quien murió cuando él cursaba
su tercer año en Gerencia del Colegio Universitario
de Cayey.
En
ese tiempo, el segundo de cuatro hermanos se quedó en
la calle, sin dinero y con la preocupación de no poder
cumplir con la promesa que le hizo a su abuela: terminar
sus estudios universitarios. Así, que Rosario se trasladó
a Cayey donde consiguió hospedaje y sobrevivía con $235
mensuales que le sobraban de la beca.
Pero
para poder terminar su bachillerato, llevó a sus padres
al tribunal donde presentó una moción para pedir pensión
alimentaria, "y aunque fue una decisión difícil,
pude terminar los estudios". En 1989 logró graduarse,
pero como no pudo conseguir trabajo vivió por un tiempo
con su hermana Marta.
Al
tiempo, consiguió trabajo dando talleres de capacitación
en la empresa de una amiga suya, y luego en FEMA, donde
por un año y siete meses llenó solicitudes de ayuda
para situaciones de desastre. Así pudo independizarse
y comenzar sus estudios de maestría en mercadeo y más
tarde otra en recursos humanos, ambas de la Interamericana.
Sin
embargo, por un tiempo puso a un lado su trabajo y estudios
para cuidar a su madre, quien a causa de la diabetes
estuvo cinco meses hospitalizada y hace seis años falleció.
"Como
me estaba quedando sin dinero, con $300 compré muchas
carteras de damas y las vendía en el hospital, generando
bastante dinero", indicó Rosario, quien luego consiguió
trabajo en el Municipio de Caguas como consultor en
Desarrollo Económico.
Durante
siete años estuvo a cargo de proyectos de ayuda para
establecer pequeños negocios, y, a la misma vez, laboraba
de noche como profesor de mercadeo a tiempo parcial
en la Interamericana de Bayamón.
Cuando
el trabajo en el municipio ya no era para él un reto,
logró una oportunidad en la universidad como asesor
empresarial, labor que realiza actualmente con mucho
empeño, ya que "hay que fomentar las pequeñas empresas
porque hay que buscar alternativas para disminuir el
desempleo y ayudar a la economía. Y aunque las fuentes
de ayuda están, hay que explotar ese diamante en bruto
que tienen las personas para poner un negocio".
De
hecho, ese es el tema que está trabajando en su tesis
doctoral en Administración de Empresas con concentración
en Negocios Internacionales. Para Rosario, quien se
considera una persona perseverante, luchadora y paciente,
su misión es dar la mano a los jóvenes, ya que "si
en una puerta te dicen que no, toca más adelante que
habrá alguien que pueda abrir".
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